martes, 11 de diciembre de 2012










Crítica por la prof. Silvia Martínez Coronel, de la puesta de  “EL RINOCERONTE  buscapoemas.

Obra de Alicia Preza, dirigida por ella y  Marcos Acuña.
Poemas de Roberto Genta Dorado,
declamados por Laura V Alonso en voz en off.

“siempre hay algo terrible que puede fascinar o demoler.
Dos vertientes filosas en el apetito voraz de lo inquietante”
Alicia Preza.


Cinco personajes, cinco poemas declamados(interpretados)., en escena y en voz en off.
 Cinco poemas que necesitan cuatro personajes para no ser devorados por el “rinoceronte”, animal de cuatro patas más su cuerno. Otra vez el cinco…
De los cinco poemas que supuestamente Jako ( Gualberto Martínez) tenía, sólo aparecen cuatro, la madre ( Isabel Gallo) debe completar el número cabalístico con un poema propio que debe hacer, y lo hace, es cuestión de vida o muerte, y se salvan.
Tres espacios  en el escenario, donde transcurre la acción  marcada por objetos en el piso (unión con la tierra, pero sus polvos , contenidos, son dispersados por el aire, mostrando por primera vez la unión de un plano con el otro, el abajo y el arriba, los elementos que juntos, forman el todo).
En cada uno de los lugares es mencionado el parto.
Tres espacios recorre la “viuda de blanco” ( Cisa ), sólo que de forma inversa a la del escenario, primero izquierda, luego derecha, y de ahí al centro que implica la vuelta al escenario y entrega de la tercera manzana, que alargará la vida un poco… Dos manzanas son dejadas en mano de espectadores, cuando pasa por cada extremo de la platea, recorre por detrás haciendo un círculo inverso al del escenario hasta que vuelve a entrar en él.
Espejo, especular, espectador, imagen y reflejo, contrarios que son uno…
Cuatro colores en escena: rojo, blanco-luz, negro-oscuridad y azul
El rojo de la sangre que es vida y muerte luz, manzana, luna, parto, promesa de desangrado del rinoceronte; el blanco de la pureza, vida y belleza, virginidad representada en  Akaya (Valeria Capdevilla), el vestido de ella y de la viuda, la luna,…o sea también unión indisoluble entre lo oscuro y lo blanco(virgen-viuda blanca), lo bueno y lo malo, la tierra y el cielo para que pueda, en esa unión de contrarios, surgir la creación.
El azul de la iluminación en el escenario como puente entre los dos extremos
Entonces, más que contrarios complementos, para llegar al “cuerno del rinoceronte”, unicornio, poesía, de poiesis: creación…y así llegar a lo completo que simboliza lo circular, hiper aludido, en su cara y contracara.
Luz más oscuridad que aparece como su inversión , pero de la cuál surge, por ende es su otra cara, origen y fruto., uniéndose a la visión de lo circular, y el uso del tres en la obra.
Las náuseas, indicio del asco a lo desagradable, pero también del embarazo, señal que se  refleja también en el murciélago bebé.
Murciélago que entraña la unión de la ternura por lo bebé, con el asco que suelen causar estos animalejos, seres de la oscuridad, opuesto a la luz, "al dar a luz" al bebé. Además es ciego pero sabe orientarse, otra contradicción, entre comillas, además de ser mamífero pero volar...otra vez la unión de la tierra con el aire, del arriba con el abajo. El vuelo como metáfora de la creación es un lugar común, quizá tan viejo, como la misma poesía, como la necesidad del ser humano de crear, y de volar.
Lo inalcanzable físicamente, que es alcanzable con las palabras, ente racionales que crean lo irracional, vigilia en el sueño...
Antítesis, y oxímoron, es lo que antecede a la creación, las tres fases del pensamiento científico:tesis-antítesis-síntesis.
La unión de contrarios es la gestación que causa náuseas por asco y por serlo, toda la obra, es la gestación del poema que parirá Vizcana.
Todo ella apunta a esa hoja en blanco, que debe ser escrita, llenada para no morir…para no dejar morir, sino para hacer nacer, la poesía.
Ahora por qué el médico brujo Caya , ¿calla?, yo creo que es porque la creación, la poesía es más fuerte que la brujería, entre comillas, es real, no feria de circo, no ilusión óptica, sino magia real.
La muerte , la vida y la pureza se funden en “la viuda de blanco” , único personaje que transmite paz, que parece estar fuera del miedo al rinoceronte (quizá porque lo sea), que en su círculo inverso muestra su plenitud, como en la entrega del “alimento” que es físico y espiritual, que también implica en su simbolismo, la unión de la vida y la muerte para el surgimiento de la vida, de la oscuridad con la luz, como el mismo oxímoron de su nombre lo dice “la viuda de blanco”.
Su actitud pacífica contrasta y complementa al ser contracara con la acción del escenario, el círculo inverso que recorre también, para unir espectáculo con espectador, en manzana, o sea algo circular, rojo, pero blanco por dentro, nueva oposición complementaria que contiene los símbolos que llevarían a la creación-cuerno de rinoceronte, porque también es la tentación, el vértigo, el miedo a lo prohibido y el deseo con su final rendición ante un “mal” que no simboliza otra cosa que la adquisición de la sabiduría que la iglesia judeocristiana disfrazara, por miedo, y así transformara el conocimiento humano, la investigación, en algo hereje, que desconoce que “Dios lo sabe todo”, y el ser humano sólo debería acatar las órdenes de “Dios”, para salvarse, ser pasivo, lo que inhabilitaría su crecimiento, y por ende, su independencia.
Por eso la adquisición de sabiduría simbolizada en el fruto que obtiene Eva al comer lo prohibido será visto como  pecado, (de peca: lo oscuro, lo infernal).
El Inframundo es, por lo tanto un lugar lleno de castigos que le esperaría a quién piense, y por ende muy probablemente se rebele ante el orden establecido por el superior.
Es ese “mal” que  los hace conscientes de sí mismos a Adán y Eva.
De repente se “ven”, (perciben , saben) adultos.
Dios ante el descubrimiento, marca el fin de la infancia y el comienzo de la adultez, o sea adiós Edén-niñez. De ahora en más a parir los hijos con dolor, y a ganarse el pan con el sudor de la frente, que ya están grandecitos, (parece) para continuar en el jardín de niños, paraíso , que desde el momento en que se cruza el umbral de la sabiduría será perdido, para siempre.
Por eso el psicoanálisis llamará a la infancia “el paraíso perdido”.
A la pureza no se vuelve.
Que el arte es alimento debería ser una verdad cotidiana, o sea visible para todos, no sólo para los “esclavos cardíacos de las estrellas” que nombrara Pessoa, en su grandísimo poema Tabaquería, o  sea “los Coroneles”, del “Coronel no tiene quién le escriba”, de García Márquez.
Yo entré al IPA, gracias al análisis de la más grandiosa de las escenas de este libro, el diálogo entre el Coronel y su mujer, cundo ella le dice que mate para comer, porque ya no tienen qué, nada menos que  al gallo (símbolo del hijo muerto, y de un posible triunfo sobre la muerte , si algún día gana la riña de gallos). El Coronel ante la propuesta, le responde que no. La mujer enojada le dice:-las ilusiones no se comen, -pero alimentan, respondió, sabiamente El Coronel.
El unicornio( idealizado rinoceronte)  de Silvio Rodríguez…que sólo puede ser aquél( cada creación es única), que es necesaria, si no la vida no puede llegar a su plenitud.
Es que en  nuestra realidad de carne con sueños necesitamos el alimento de la fantasía, para auto-parirnos ,la creación de nosotros mismos, que no podría ser nunca entera si sólo la hiciéramos desde el lado de lo racional, ya lo difundiría la vanguardia, y se ejemplificaría tan bien en “La puerta condenada” de Julio Cortázar.
Origen  terrenal de lo esencial, espiritual, lo trascendental , o sea  las patas del rinoceronte-unicornio que tocan la tierra y que en ella se apoyan, son necesarias para alcanzar el cuerno, objeto en ascensión, que implicará la unión de la tierra con el cielo de lo escuro con lo claro, de lo “impuro con lo puro”, alianza, círculo que muestra la necesidad de la unión de los dos polos para formar un tercero, (el tres simboliza el ciclo completo). La unión de lo masculino con lo femenino, para crear el hijo.
Hete aquí la importancia del parto, nacimiento, conocimiento por la hija de la identidad no sólo de la madre, sino también del padre.
Y en el centro del escenario, como debe ser, será aclarado la unión que llevó el parto de Akaya.
Unión del “desagradable”, con una madre tierra, que cura con plantas, y ritos chamánicos, en círculo…una Pacha Mama, que engendra con la semilla del padre no deseado, y deseado ( ¿Yaco no era aquel hijo mitológico de Zeus y Deméter, Dionisio mismo, dios de la creación festejado en celebraciones muy terrenales, carnales, de donde deriva la palabra carnaval, unión de los bajos instintos con lo divino entonces?)
Creo que sí, símbolo del renacimiento, la creación, celebrada con el vino-sangre que porta los tres sentidos, muerte, vida, nacimiento..
Yaco era el portador de la antorcha en la procesión desde Eleusis, también visto como mensajero del “divino hijo” de la Diosa, nacido en el Inframundo(lugar oscuro, de los muertos), y a veces el propio hijo de ésta. Se le llamaba “la estrella que lleva la luz de los misterios nocturnos”(oxímoron en dos dimensiones) otorgándole asociaciones con Sirio y Sothis.
Reflejo que se ve en Mapula (Cisa), la perversión, unión de lo masculino y lo femenino en sí misma, de lo grotesco y lo idealizado anunciado por su prefijo “Ma”,  nombre de la madre, desde la ternura, además de ser la que trae a Yaco, el portador de los poemas salvadores.
El leñador ( que no aparece)símbolo del salvador de la vida en los cuentos folclóricos porta su cuota de inocencia, dador de leche, hombre bueno, pero unido también a la  muerte, pues mata árboles.
El nombre Akaya es revelador del planteo de la obra, es “la pura”, pero su nombre marca también en ella la unión de contrarios, el acá y el allá.
También el Viz (bis:dos), muestra esa unión, la diferencia ortográfica también representa que una cara puede ser la otra. Vi-zana, digamos que la unión del dos lleva a un tres que sana-zana, casual-o causalmente, el sufijo de la palabra manzana.
En fin, unión de lo oscuro con la luz, el bien y el mal, los opuestos que se unen permanentemente en la obra, para el surgimiento de algo nuevo, el nacimiento de la niña pura por ende la única entre los cuatro vestida de blanco, pero como vimos su nombre anuncia su dualidad, que no salen peras de los olmos, es la representación , como cada uno, y todos juntos del cuerno del rinoceronte, la poesía.
Jako protector y destructor, con su fálico cuchillo
Parto en luna llena, círculo pleno del bien, pero también interpretado por la hija como una unión maldita, una vez que sabe quién es su padre.
Luna que se vuelve sangre, anuncio de la muerte, cuando falta la creación, la poesía, el alimento.
El olor a carne que también la anuncia, evidencia los orígenes de la creación en lo terrenal, las cuatro patas del rinoceronte, los cuatro personajes oscuros, que deben gestar la poesía, que sin verla está entre ellos, la muchacha de blanco, la que se enferma sin poemas, y parece ser el blanco más deseado del rinoceronte, la que rechaza el poema venido de lo oscuro que la engendró…en fin contrarios complementarios, evidenciados desde múltiples planos que deben unirse, o pereceremos.
Su madre salva a “la poesía” pariendo la luna, nuevo espejo, inversión del círculo celestial, nacido de lo terrenal, el cuerno del unicornio, el cuatro más uno, que se da por la unión de la tierra con lo celestial, para que surja el cinco, la poesía que los salva.
Una suerte de “Flores del mal”, la belleza con sus orígenes en la fealdad que no puede ser tanta si de ella surge belleza.
El agua de la vida, tan necesaria, la leche primigenia, blanca, nutritiva, y amor materno, las hojas, que quizá aluden al árbol que fue el origen de todo, la unión que generó la creación de los humanos de sí mismos, el segundo parto.
Lo que fascina demuele, si se unen las puntas filosas de los contrarios…¿no Alicia?, digo…si no me equivoco, en la interpretación de tus palabras introductorias.
Las manzanas que llevaba “ la viuda de blanco” fueron entregadas a un hombre y una mujer, como es lógico, los elementos necesarios, para el pasaje del dos al tres, la síntesis, el hijo, la creación, cada uno sentados en un extremo y otro de la platea como también es lógico.
También es una invitación al espectador a formar parte del juego, a buscar los orígenes de la creación, y llevarla a cabo, a ser poiesis, crear.
Casualmente, o no, fueron entregadas a dos poetas, provenientes de la misma tierra, que se encontraron en la entrada al teatro.
Que venga kieslowski, y explique esto, yo en las casualidades no creo…en fin, yo no sé qué pensás hacer vos con tu manzana Andrés, yo a la mía, pienso comérmela…

Silvia Martínez Coronel.

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