martes, 11 de diciembre de 2012

Crítica sobre EL RINOCERONTE buscapoemas por Lucía Delbene







“El Rinoceronte Buscapoemas”: El cuerno de la discrepancia

El Rinoceronte, animal unicornado que aterroriza el territorio del drama, no propicia la abundancia como una simbología fácil pudiera aludir. Por el contrario, los habitantes del bosque y la aldea de “El Rinoceronte Buscapoemas (ERB)” dirigida por Alicia Preza con asistencia de Marcos Acuña, se hallan desprovistos de las sustancias fundamentales para la vida. Acuciados por la necesidad que los somete a un clima de angustia, interrumpido solamente por la aparición lunar de la Viuda Blanca (Cisa), la obra se inicia con la invocación que la Madre (Vizana: Isabel Gallo) realiza en el ritual que intenta producir la lluvia y el retorno de la vida.

El hambre y la sed determinan el estado de los personajes como un sortilegio que deberán romper para lograr la supervivencia en un trasunto de vida o muerte. Este alimento que los salvará de la embestida atroz del Rinoceronte, que viene esporádicamente a exigir su tributo de palabra poética, está vedado por una culpa original: el olvido de la Madre, su incapacidad actual para crear la poesía. En este sentido, ERB pone en juego las fuerzas de la creación y la disputa por la palabra distribuyendo a los agonistas del drama en una zona de combate en la que los personajes encarnan plásticamente los roles que los distribuyen en el cuadrilátero roto de la familia.

Es así que el origen manchado de la hija, el desconocimiento de su paternidad (Akaya: Valeria Capdevila) la inscriben en la estirpe cabal de los héroes, destino que ella no cumplirá como designio trágico de autoinmolación que redime a la comunidad, sino que este rol va a ser finalmente investido por Vizana, quien deberá recordar entrando en el orificio, ante el ataque inminente del monstruo, la palabra prohibida. De esta forma, la Madre se erige como la heroína trágica del drama, rol que comparte con el Padre en la disputa por el don de la poesía y que debe restablecer desde los reclamos de la hija por su incapacidad para proteger o proveer el sustento.

 El rol protagónico del Padre se ejecuta a través de la anagnórisis y el antagonismo. Jako, brujo poderoso que ostenta el poder de la palabra para someter, no gracias a sus propias potestades sino debido a los regalos que sus amigos “los poetas” le confieren, es quien finalmente, reconoce el error en que ha incurrido al erigirse en el déspota que llevaría a la Madre y a la Hija a la destrucción. Entonces se verá obligado a desencadenar, en la anagnórisis final, la memoria de la Madre: “Recuerda Vizana, todo empezó aquella tarde cuando escribías a la orilla del río y pronunciaste esa palabra, esa palabra prohibida”  

En la reparación del orden cósmico perdido del drama, quienes deben restaurar, en última instancia, el equilibrio de la comunidad frente al acecho ominoso del animal son tanto Jako como Vizana, que en sus errores (hybris trágico) habían producido la desgracia de la comunidad en el desamparo frente a la embestida de la bestia. Mientras que Jako había caído en el pecado del Padre, poder y sometimiento de la tierra, para Vizana se cumplía el de la Madre, olvido de los poderes fecundos de la creación.   

Desde una perspectiva de género, podemos señalar que este papel del opresor es encarnado por Jako, en quien se concentran, significativamente el rol de brujo – sacerdote – padre y amo, y que a través de sus enviados malditos (Mapula: Cisa) no cesa de hostigar a las mujeres. Quien ostenta la palabra poética sostiene el poder y esto lo sabe bien el Padre que utiliza los poemas obtenidos de sus amigos para subyugar a Vizana y Acaya, las cuáles deben suplicar el alimento sagrado cada vez que el animal se acerca en búsqueda de su diezmo. La Hija lo aclara al principio cuando huele el olor a la carne que se cierne en el aire: “si no le damos el alimento sagrado de la poesía, nos mata” 

La palabra prohibida, isotopía de la manzana, es fruto simbólico por antonomasia del tabú bíblico y proporciona el sostén nutricio junto con los dones de la tierra o la leche de la labradora, ante la carencia que Madre e Hija sienten incrementarse paulatinamente a su alrededor. La manzana se propone como abalorio femenino capaz de poner coto al abuso del padre sin llegar a ser suficiente y es ofrecida al público como un aliento por la Viuda Blanca (Cisa), personaje que materializa el numen femenino de la luna.  

No obstante, ellas saben bien que solamente la recuperación de la palabra prohibida devolverá la capacidad de crear a la Madre y con ello la libertad que había sido olvidada una vez por Vizana a la orilla de un río. El río del tiempo había provocado la pérdida de la memoria vital relegando la función de la Madre a la de simple vehiculadora no siempre eficaz de las potencias nutricias de la naturaleza, olvidando la verdadera fuente de la condición femenina: el poder creador – la palabra prohibida - que constituye el trasfondo en donde se juega la peripecia del drama.

El lenguaje del drama

El espacio, la iluminación, el sonido, el vestuario y el lenguaje de ERB se conjugan perfectamente en la construcción de los cinco personajes y sus interacciones que constituyen el enunciado de la obra. La instauración es desde el comienzo en los cánticos de la Madre, un paisaje mítico, una ucronía que alza un escenario no mimético. El lugar, el bosque y la aldea, el vestuario y la índole de los personajes retrotraen un  tanto al mundo mítico y feérico de Marosa Di Giorgio, famosa por sus jardines irisados y sus sotos atravesados por lo obscuro. En este territorio hechizado, donde funambulean Viudas de Blanco y asolan los demonios, el lenguaje de Alicia Preza toma cuerpo en su misma naturaleza. Es una poética de las sustancias, donde la leche y la miel, el agua y las piedras son nombradas en su verdad y exentas de manierismo para conjugarse perfectamente en el espacio que las convoca. La palabra fácilmente podría constituirse en alegoría de otros mundos, otras verdades que asoman desde lo circundante, sin embargo no sucede en cuanto ERB se propone como un espacio completo en sí mismo, autónomo, con sus propias reglas estéticas y de dicción. Creemos que en esta obra Alicia encuentra su palabra proponiéndose como una de las dramaturgas jóvenes prometedoras del momento. Es una pena que ERB no haya contado con el tiempo suficiente para el asentamiento de la obra y la condensación total de los personajes, pero sentimos que es una primera propuesta para refrescarnos en la fuente interminable de la  poesía.     

                                                                                                                        Lucía Delbene
   



     









Crítica por la prof. Silvia Martínez Coronel, de la puesta de  “EL RINOCERONTE  buscapoemas.

Obra de Alicia Preza, dirigida por ella y  Marcos Acuña.
Poemas de Roberto Genta Dorado,
declamados por Laura V Alonso en voz en off.

“siempre hay algo terrible que puede fascinar o demoler.
Dos vertientes filosas en el apetito voraz de lo inquietante”
Alicia Preza.


Cinco personajes, cinco poemas declamados(interpretados)., en escena y en voz en off.
 Cinco poemas que necesitan cuatro personajes para no ser devorados por el “rinoceronte”, animal de cuatro patas más su cuerno. Otra vez el cinco…
De los cinco poemas que supuestamente Jako ( Gualberto Martínez) tenía, sólo aparecen cuatro, la madre ( Isabel Gallo) debe completar el número cabalístico con un poema propio que debe hacer, y lo hace, es cuestión de vida o muerte, y se salvan.
Tres espacios  en el escenario, donde transcurre la acción  marcada por objetos en el piso (unión con la tierra, pero sus polvos , contenidos, son dispersados por el aire, mostrando por primera vez la unión de un plano con el otro, el abajo y el arriba, los elementos que juntos, forman el todo).
En cada uno de los lugares es mencionado el parto.
Tres espacios recorre la “viuda de blanco” ( Cisa ), sólo que de forma inversa a la del escenario, primero izquierda, luego derecha, y de ahí al centro que implica la vuelta al escenario y entrega de la tercera manzana, que alargará la vida un poco… Dos manzanas son dejadas en mano de espectadores, cuando pasa por cada extremo de la platea, recorre por detrás haciendo un círculo inverso al del escenario hasta que vuelve a entrar en él.
Espejo, especular, espectador, imagen y reflejo, contrarios que son uno…
Cuatro colores en escena: rojo, blanco-luz, negro-oscuridad y azul
El rojo de la sangre que es vida y muerte luz, manzana, luna, parto, promesa de desangrado del rinoceronte; el blanco de la pureza, vida y belleza, virginidad representada en  Akaya (Valeria Capdevilla), el vestido de ella y de la viuda, la luna,…o sea también unión indisoluble entre lo oscuro y lo blanco(virgen-viuda blanca), lo bueno y lo malo, la tierra y el cielo para que pueda, en esa unión de contrarios, surgir la creación.
El azul de la iluminación en el escenario como puente entre los dos extremos
Entonces, más que contrarios complementos, para llegar al “cuerno del rinoceronte”, unicornio, poesía, de poiesis: creación…y así llegar a lo completo que simboliza lo circular, hiper aludido, en su cara y contracara.
Luz más oscuridad que aparece como su inversión , pero de la cuál surge, por ende es su otra cara, origen y fruto., uniéndose a la visión de lo circular, y el uso del tres en la obra.
Las náuseas, indicio del asco a lo desagradable, pero también del embarazo, señal que se  refleja también en el murciélago bebé.
Murciélago que entraña la unión de la ternura por lo bebé, con el asco que suelen causar estos animalejos, seres de la oscuridad, opuesto a la luz, "al dar a luz" al bebé. Además es ciego pero sabe orientarse, otra contradicción, entre comillas, además de ser mamífero pero volar...otra vez la unión de la tierra con el aire, del arriba con el abajo. El vuelo como metáfora de la creación es un lugar común, quizá tan viejo, como la misma poesía, como la necesidad del ser humano de crear, y de volar.
Lo inalcanzable físicamente, que es alcanzable con las palabras, ente racionales que crean lo irracional, vigilia en el sueño...
Antítesis, y oxímoron, es lo que antecede a la creación, las tres fases del pensamiento científico:tesis-antítesis-síntesis.
La unión de contrarios es la gestación que causa náuseas por asco y por serlo, toda la obra, es la gestación del poema que parirá Vizcana.
Todo ella apunta a esa hoja en blanco, que debe ser escrita, llenada para no morir…para no dejar morir, sino para hacer nacer, la poesía.
Ahora por qué el médico brujo Caya , ¿calla?, yo creo que es porque la creación, la poesía es más fuerte que la brujería, entre comillas, es real, no feria de circo, no ilusión óptica, sino magia real.
La muerte , la vida y la pureza se funden en “la viuda de blanco” , único personaje que transmite paz, que parece estar fuera del miedo al rinoceronte (quizá porque lo sea), que en su círculo inverso muestra su plenitud, como en la entrega del “alimento” que es físico y espiritual, que también implica en su simbolismo, la unión de la vida y la muerte para el surgimiento de la vida, de la oscuridad con la luz, como el mismo oxímoron de su nombre lo dice “la viuda de blanco”.
Su actitud pacífica contrasta y complementa al ser contracara con la acción del escenario, el círculo inverso que recorre también, para unir espectáculo con espectador, en manzana, o sea algo circular, rojo, pero blanco por dentro, nueva oposición complementaria que contiene los símbolos que llevarían a la creación-cuerno de rinoceronte, porque también es la tentación, el vértigo, el miedo a lo prohibido y el deseo con su final rendición ante un “mal” que no simboliza otra cosa que la adquisición de la sabiduría que la iglesia judeocristiana disfrazara, por miedo, y así transformara el conocimiento humano, la investigación, en algo hereje, que desconoce que “Dios lo sabe todo”, y el ser humano sólo debería acatar las órdenes de “Dios”, para salvarse, ser pasivo, lo que inhabilitaría su crecimiento, y por ende, su independencia.
Por eso la adquisición de sabiduría simbolizada en el fruto que obtiene Eva al comer lo prohibido será visto como  pecado, (de peca: lo oscuro, lo infernal).
El Inframundo es, por lo tanto un lugar lleno de castigos que le esperaría a quién piense, y por ende muy probablemente se rebele ante el orden establecido por el superior.
Es ese “mal” que  los hace conscientes de sí mismos a Adán y Eva.
De repente se “ven”, (perciben , saben) adultos.
Dios ante el descubrimiento, marca el fin de la infancia y el comienzo de la adultez, o sea adiós Edén-niñez. De ahora en más a parir los hijos con dolor, y a ganarse el pan con el sudor de la frente, que ya están grandecitos, (parece) para continuar en el jardín de niños, paraíso , que desde el momento en que se cruza el umbral de la sabiduría será perdido, para siempre.
Por eso el psicoanálisis llamará a la infancia “el paraíso perdido”.
A la pureza no se vuelve.
Que el arte es alimento debería ser una verdad cotidiana, o sea visible para todos, no sólo para los “esclavos cardíacos de las estrellas” que nombrara Pessoa, en su grandísimo poema Tabaquería, o  sea “los Coroneles”, del “Coronel no tiene quién le escriba”, de García Márquez.
Yo entré al IPA, gracias al análisis de la más grandiosa de las escenas de este libro, el diálogo entre el Coronel y su mujer, cundo ella le dice que mate para comer, porque ya no tienen qué, nada menos que  al gallo (símbolo del hijo muerto, y de un posible triunfo sobre la muerte , si algún día gana la riña de gallos). El Coronel ante la propuesta, le responde que no. La mujer enojada le dice:-las ilusiones no se comen, -pero alimentan, respondió, sabiamente El Coronel.
El unicornio( idealizado rinoceronte)  de Silvio Rodríguez…que sólo puede ser aquél( cada creación es única), que es necesaria, si no la vida no puede llegar a su plenitud.
Es que en  nuestra realidad de carne con sueños necesitamos el alimento de la fantasía, para auto-parirnos ,la creación de nosotros mismos, que no podría ser nunca entera si sólo la hiciéramos desde el lado de lo racional, ya lo difundiría la vanguardia, y se ejemplificaría tan bien en “La puerta condenada” de Julio Cortázar.
Origen  terrenal de lo esencial, espiritual, lo trascendental , o sea  las patas del rinoceronte-unicornio que tocan la tierra y que en ella se apoyan, son necesarias para alcanzar el cuerno, objeto en ascensión, que implicará la unión de la tierra con el cielo de lo escuro con lo claro, de lo “impuro con lo puro”, alianza, círculo que muestra la necesidad de la unión de los dos polos para formar un tercero, (el tres simboliza el ciclo completo). La unión de lo masculino con lo femenino, para crear el hijo.
Hete aquí la importancia del parto, nacimiento, conocimiento por la hija de la identidad no sólo de la madre, sino también del padre.
Y en el centro del escenario, como debe ser, será aclarado la unión que llevó el parto de Akaya.
Unión del “desagradable”, con una madre tierra, que cura con plantas, y ritos chamánicos, en círculo…una Pacha Mama, que engendra con la semilla del padre no deseado, y deseado ( ¿Yaco no era aquel hijo mitológico de Zeus y Deméter, Dionisio mismo, dios de la creación festejado en celebraciones muy terrenales, carnales, de donde deriva la palabra carnaval, unión de los bajos instintos con lo divino entonces?)
Creo que sí, símbolo del renacimiento, la creación, celebrada con el vino-sangre que porta los tres sentidos, muerte, vida, nacimiento..
Yaco era el portador de la antorcha en la procesión desde Eleusis, también visto como mensajero del “divino hijo” de la Diosa, nacido en el Inframundo(lugar oscuro, de los muertos), y a veces el propio hijo de ésta. Se le llamaba “la estrella que lleva la luz de los misterios nocturnos”(oxímoron en dos dimensiones) otorgándole asociaciones con Sirio y Sothis.
Reflejo que se ve en Mapula (Cisa), la perversión, unión de lo masculino y lo femenino en sí misma, de lo grotesco y lo idealizado anunciado por su prefijo “Ma”,  nombre de la madre, desde la ternura, además de ser la que trae a Yaco, el portador de los poemas salvadores.
El leñador ( que no aparece)símbolo del salvador de la vida en los cuentos folclóricos porta su cuota de inocencia, dador de leche, hombre bueno, pero unido también a la  muerte, pues mata árboles.
El nombre Akaya es revelador del planteo de la obra, es “la pura”, pero su nombre marca también en ella la unión de contrarios, el acá y el allá.
También el Viz (bis:dos), muestra esa unión, la diferencia ortográfica también representa que una cara puede ser la otra. Vi-zana, digamos que la unión del dos lleva a un tres que sana-zana, casual-o causalmente, el sufijo de la palabra manzana.
En fin, unión de lo oscuro con la luz, el bien y el mal, los opuestos que se unen permanentemente en la obra, para el surgimiento de algo nuevo, el nacimiento de la niña pura por ende la única entre los cuatro vestida de blanco, pero como vimos su nombre anuncia su dualidad, que no salen peras de los olmos, es la representación , como cada uno, y todos juntos del cuerno del rinoceronte, la poesía.
Jako protector y destructor, con su fálico cuchillo
Parto en luna llena, círculo pleno del bien, pero también interpretado por la hija como una unión maldita, una vez que sabe quién es su padre.
Luna que se vuelve sangre, anuncio de la muerte, cuando falta la creación, la poesía, el alimento.
El olor a carne que también la anuncia, evidencia los orígenes de la creación en lo terrenal, las cuatro patas del rinoceronte, los cuatro personajes oscuros, que deben gestar la poesía, que sin verla está entre ellos, la muchacha de blanco, la que se enferma sin poemas, y parece ser el blanco más deseado del rinoceronte, la que rechaza el poema venido de lo oscuro que la engendró…en fin contrarios complementarios, evidenciados desde múltiples planos que deben unirse, o pereceremos.
Su madre salva a “la poesía” pariendo la luna, nuevo espejo, inversión del círculo celestial, nacido de lo terrenal, el cuerno del unicornio, el cuatro más uno, que se da por la unión de la tierra con lo celestial, para que surja el cinco, la poesía que los salva.
Una suerte de “Flores del mal”, la belleza con sus orígenes en la fealdad que no puede ser tanta si de ella surge belleza.
El agua de la vida, tan necesaria, la leche primigenia, blanca, nutritiva, y amor materno, las hojas, que quizá aluden al árbol que fue el origen de todo, la unión que generó la creación de los humanos de sí mismos, el segundo parto.
Lo que fascina demuele, si se unen las puntas filosas de los contrarios…¿no Alicia?, digo…si no me equivoco, en la interpretación de tus palabras introductorias.
Las manzanas que llevaba “ la viuda de blanco” fueron entregadas a un hombre y una mujer, como es lógico, los elementos necesarios, para el pasaje del dos al tres, la síntesis, el hijo, la creación, cada uno sentados en un extremo y otro de la platea como también es lógico.
También es una invitación al espectador a formar parte del juego, a buscar los orígenes de la creación, y llevarla a cabo, a ser poiesis, crear.
Casualmente, o no, fueron entregadas a dos poetas, provenientes de la misma tierra, que se encontraron en la entrada al teatro.
Que venga kieslowski, y explique esto, yo en las casualidades no creo…en fin, yo no sé qué pensás hacer vos con tu manzana Andrés, yo a la mía, pienso comérmela…

Silvia Martínez Coronel.

Crítica sobre EL RINOCERONTE buscapoemas por Marcos Ibarra









Apuntes de una aproximación a ideas surgidas a partir de la lectura del EL RINOCERONTE buscapoemas de la dramaturga Alicia Preza.
Por Marcos Ibarra

Dos mujeres en un pueblo remoto, donde habitan muy pocas personas. Viven solas en una choza precaria, el agua escasea. Elemento que es considerado en el pueblo como una riqueza extraordinaria, cuando logran obtener algunos litros de agua deben cuidarla al máximo para subsistir.
Los habitantes del pueblo comentan que las visita un rinoceronte, las amenaza con furia si no le entregan su alimento: Poemas.  Cuenta una leyenda que el rinoceronte era un poeta que fue hechizado por un brujo, condenado a vivir como animal. Otros dicen que no existe, que solo es producto de alucinaciones por la escasez de agua y las altas temperaturas producidas por “la roca” una extraña enfermedad que suele desatarse por las noches. Ellas viven con temor esperando la llegada súbita del animal, procurando tener cada vez, nuevos poemas.


Esa es la introducción de la obra escrita, la cual trasladamos para facilitar de alguna manera el entendimiento de estos pensamientos surgidos a partir de una de las tantas lecturas posibles del mismo. Dichos pensamientos son míos propios, no refieren a pensamientos de la autora sino a una lectura del texto que luego de escrito, es patrimonio del cual podemos disfrutar y dejar volar la imaginación e ideas. No es una interpretación acabada del texto, sino como he dicho, ideas que brotaron solas luego de leerlo.
1.       Se nos presenta una comunidad en condiciones de vida muy precarias. El tiempo y el lugar exactos no están definidos. Sin embargo, no parece aludir a un lugar o tiempo determinado –(no parece ser Uruguay o Egipto, Mendoza o Montevideo, un barrio o zona, no parece ser la época actual ni tampoco una época primitiva. Pero pueden ser todos esos lugares y tiempos posibles: es decir, la obra crea un lugar propio que puede ser entendido en sí mismo o a partir de una asimilación a otro lugar, otro tiempo ). La precariedad en la vestimenta, alimentación, vivienda, etc, son la condición en la que viven esos habitantes.
2.       La causa de esa precariedad es una situación de dominación despótica que ejerce un rinoceronte. Contrariamente al común denominador de toda dominación despótica, la ofrenda o pago que reclama el bicho para permitir la subsistencia de esa comunidad, son poemas escritos por un poeta. Es decir, no pide comida, dinero, trabajo en condiciones esclavistas ni sumisión a una causa ideológica.
3.       Este cambio en el eje del esterotipo de poder ( el cual se ha usado en mucha creación literaria), supone un desplazamiento hacia otra cosa, acaso un arquetipo. Se plantea el riesgo siguiente: el déspota reclama poesía, ergo, acaso no es un déspota; esto a su vez, parte el presupuesto que la poesía no sería el propósito de búsqueda de ningún déspota.
4.       La comunidad que vemos, no se solidariza ante la adversidad. Muy por el contrario, hay soledad y fragilidad de una madre y su hija las cuales sufren robos, chantaje, abusos, y otras miserias en manos de otros personajes, particularmente de Mapula. La información acerca del rinoceronte nos es dada principalmente desde esa comunidad. Por lo tanto, el texto ofrece uno de los tantos desafíos de comprensión: lo que parece ser despotismo acaso es otra cosa. Esa opción, como ya se dijo, la abre el tipo de dávida que reclama el rinoceronte: poesía.
5.       La comunidad que vemos no se solidariza ante la adversidad cotidiana, y ante el peligro inminente se asusta y se aúna en el miedo. Todos quieren salvarse y el único personaje que está dispuesto a dar la vida antes de sostener ese vínculo perverso con el rinoceronte, es la joven. Pero la dinámica de esa comunidad necesita de todos sus miembros. Por poner un ejemplo, veamos a Mapula: para robar hay que tener qué y a quién robar. Y en este caso, el robo, el abuso, se muestran como una condición intrínseca de dicho personaje, que necesita a quien molestar para poder existir pleamente.
6.        La figura del brujo aparece como el vínculo entre la comunidad y el rinoceronte. Es una especie de intermediario, de médium. Siendo él también un ser grotesco con eventuales actividades de carnicero, es a quien “visitan los poetas” y gracias al cual esa comunidad se ha podido salvar. “Abro entonces las puertas de la luna, escucha y sacia tu hambre, no te muevas. Si te acercas no habrá comida y el apetito eterno será el castigo para tu alma. Sé que detrás del animal hambriento, hay un poeta agazapado. Se romperá el hechizo y cobrarás al fin tu forma humana, si nos matas, tu poesía será el veneno de la tierra. Espera que los ciclos se cumplan, y al fin la muerte del animal te devolverá al origen.” Dice Jako, el brujo, al rinoceronte que se ha presentado a buscar su ofrenda. En este parlamento se dibuja un poco más al rinoceronte y sus asuntos. También acá la poesía aparece como posible causa de muerte de la tierra (tu poesía será el veneno de la tierra). El parlamento además, tiene elementos de la fantasía clásica que un Ovidio apreciaría.
7.       “La libertad de la fantasía no es ninguna huida a la irrealidad; es creación y osadía.” Palabras de Eugene Ionesco y ya que ambos –él y Alicia Preza- crearon mundos habitados por rinocerontes para conversar acerca de asuntos humanos sin apartarse del lugar desde donde conversan: la dramaturgia. No está demás decir que la obra de Alicia Preza, no alude a la de Eugene Ionesco.
8.       Las aluciones a la poesía como un elemento de salvación y perdición a la vez, me reafirman lo que señalaba al principio, ahora expresado así: la obra no es un canto a la poesía, no es una sublimación o adulación de la misma. Es tratada en la obra como un elemento más; un elemento real, que aparece en forma de poemas (poemas de Roberto Genta), es decir, no es una palabra simbólica. Tiene el mismo valor de realidad que las luciérnagas o murciélagos que se comen. Su condición es casi material, nadie en la comunidad disfruta de ella, es materia de cambio.
9.       La invención de un mundo con sus habitantes y reglas (del cual suponemos se nos cuenta un día, y que el día elegido es el que corresponde a una de las llegadas del rinoceronte), más la forma poética en que se desarrolla el relato de la obra, más la desfamiliarización ideológica, más la falta de interés en la crónica o en la posible alusión a un lugar-momento histórico, hace que me sienta en presencia de una obra genial, representativa de nuestros tiempos actuales (y ahora entrando en contexto aproximado) por su giro estético independiente, su apreciación del dolor, la miseria y la condena, sin caer en facilismos, etiquetas ni pretenciones de filosofía política. A tal punto es así, que el análisis que hago o que elegí hacer, es realizado desde esa vereda por la cual Rinoceronte buscapoemas no transita.  
                                                                                                                                        


                                                                                                                                        Marcos Ibarra