miércoles, 2 de noviembre de 2011

EL OJO DE LA LLUVIA


Suena la caldera
en su llamado acude
el oxidado rostro de una foto.
El agua estancada en la pileta
el gesto de una flor
es un monólogo de ausencia.
En el patio de atrás
está bailando una mujer
su cuerpo entrelazado
el azulejo antiguo de la puerta.
El mismo libro en su regazo
releído cien veces.
Prepara el café,
se abre el telón de la mesa
el pan casero duele
ritual secreto en la cocina.
El olor a sardina de su gato
es el pacto felino de una espera.
Se acerca está llegando
su figura a lo lejos, diminuta.
Ella se queda inmóvil.
La mujer del patio
ya no existe
es el recuerdo de la vieja.
Suena la caldera por última vez.
El ojo de la lluvia
es un hombre que llega.

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