sábado, 6 de agosto de 2011

RAROS


Cuando nacieron se apagó la luz.
Tenían pelos, el sexo prominente.
Cantaban el himno,
hablaban francés, inglés, italiano.
Escribían sonetos, tocaban el arpa.
Eran dos, uno negro, el otro blanco.
Sabían jugar al truco, al ajedrez.
Bailaban tango, flamenco, árabe.
Leían a Dante, Sócrates, Kafka.
Hablaban de sexo,
se masturbaban en la plaza. 
Fue un parto largo, silencioso.
Se investigó el caso inútilmente
indagaron a la madre
sonreía ausente, pálida.
Su diminuto sexo fue observado.    
Ellos se miraban, cómplices.
Tomaban teta, celebraban la leche.  


1 comentario:

El poeta invisible dijo...

Es uno de tus poemas que más me gustan, le encuentro algo muy irónico, una defensa contra la dictadura de los mediocres.