miércoles, 7 de mayo de 2008

ALABADO SEAS


Clítoris de mariposa,
colores palpitantes
suplican copulación.
Clítoris de perra ausente
ladridos, abstenerse.
Clítoris de gata vieja,
gemidos lejanos
en los templos antiguos.
Clítoris de mi madre,
salutación anticipada
de mi llegada al mundo.
Mujeres olvidadas,
despojadas de clítoris,
vejámenes de hielo.
Clítoris de mis versos,
la pluma gime, víctima.
Clítoris atemporal,
el privilegio de existir.
Ensalada de clítoris,
frutas y hortalizas
juegan con su sexo.
Mujer irresistible,
guitarra temblando
en las manos de un hombre.
Caldo de clítoris,
flores deshojándose
bajo los hilos de la lluvia.
Clítoris a medianoche,
la luz intermitente de los cuerpos.

1 comentario:

Extraviada dijo...

Mi boca quiso decirlo, quiso desparramarse sobre la hoja de tus versos, contemporáneos y ancestrales. Con estas palabras iluminaste la imagen, diste un giro, saltaste sobre la historia… como quien mira todo desde otro ojo, abarcando las realidades, las incongruencias y la fatalidad de los contextos de vida.
Hermosa composición desde la primer letra hasta “los cuerpos”, esos cuerpos simples y complejos, tal vez llenos o vacíos que irradian gotas, que se encuentran y se funden por los túneles del tiempo.
Que pequeña guitarra en las manos de un hombre capaz de hacer vibrar todas sus notas. Si el mundo entero pensara en las cosas como un clítoris, y se reivindicara tanto su naturaleza como su lugar, todo sería tratado delicadamente.
De pronto me quedé pensando en un árbol de clítoris…

Gracias Alicia por estas palabras.
Beso